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W zapyziałej nadrzecznej mieścinie starzejący się pułkownik, niegdyś bohater wojny domowej, od piętnastu lat cierpliwie czeka na pismo o przyznaniu renty kombatanckiej za zasługi dla ojczyzny. Zmagając się z nędzą, chorobą żony i ludzką obojętnością, hoduje bojowego koguta, którego wygrana w najbliższej walce ma pomścić śmierć jego jedynego syna. Studium o ludzkiej samotności, godności i determinacji. Zwięzłe, oszczędne, skonstruowane lapidarnie niczym filmowy scenariusz.
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El coronel no tiene quien le escriba fue escrita por Gabriel García Márquez durante su estancia en París, adonde había llegado como corresponsal de prensa y con la secreta intención de estudiar cine, a mediados de los años cincuenta. El cierre del periódico para el que trabajaba le sumió en la pobreza, mientras redactaba en tres versiones distintas esta excepcional novela, que luego fue rechazada por varios editores antes de su publicación. Tras el barroquismo faulkneriano de La hojarasca, esta segunda novela supone un paso hacia la ascesis, hacia la economía expresiva, y el estilo del escritor se hace más puro y transparente. Se trata también de una historia de injusticia y violencia: un viejo coronel retirado va al puerto todos los viernes a esperar la llegada de la carta oficial que responda a la justa reclamación de sus derechos por los servicios prestados a la patria. Pero la patria permanece muda.
«El coronel destapó el tarro de café y comprobó que no había más de una cucharadita. Retiró la olla del fogón, vertió la mitad del agua en el piso de tierra, y con un cuchillo raspó el interior del tarro sobre la olla hasta cuando se desprendieron las últimas raspaduras del polvo de café revueltas con óxido de lata.»